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Sebastián Moncada

Maricones y refugiados

Heteropatricarcado

 

Todos los cuñados de España llevan unos cuantos días haciendo chanzas sobre unas palabras de Alberto Garzón sobre el heteropatriarcado: ¡Qué tendrá que ver lo de Orlando con el heteropatriarcado, coño!

Apoyan sus risotadas en la obviedad de unos vídeos de clérigos musulmanes que justifican la muerte de los homosexuales en nombre de la religión. Supongo que no debe parecerles suficientemente heteropatriarcal esta sociopatía religiosa, tan cara a los amigos saudíes, capaz de convertirse en catalizadora de identidades colectivas viables y normalizar el despeñamiento de los maricones, el velo y el sometimiento de las mujeres, el mercadeo con ellas, su violación y su esclavización, o el lapidamiento hasta la muerte de las adúlteras, con cincuenta latigazos para los adúlteros como justa compensación.

El asesino de Orlando -un estadounidense, dicen- vivió su particular camino de Damasco al ver besarse a dos hombres en Miami; sufría y se sentía amenazado por el reconocimiento jurídico del matrimonio homosexual -el mariconio de nuestros montaraces-; y comprendía el sometimiento de las mujeres con la misma naturalidad con que los cuñados -estos protomaltratadores- niegan, relativizándola, la violencia machista y heteropatriarcal: que es un invento de feminazis, se justifican.

Aparte, no sé qué tratan de demostrar estos hijos de puta con sus risotadas. Les hablo en su idioma, eso pretendo. O sí, sí lo sé: tratan de demostrar que los responsables de la masacre de Orlando fueron los refugiados sirios.

Tags: El diván populista

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