Yo.0

Sebastián Moncada

Sostres el Anacoreta

Notoriamente bulímico, el Gordo Sostres ha escrito estos días un delirante alegato contra las endorfinas -vegetarianas, tristes, relativistas, holgazanas y populistas-, sólo para justificar que se ha tenido que poner a mover el culo porque se asfixia follando.

No sé de qué clase de pares se rodea este gilipollas ultramontano -serán "de su club", supongo-, aunque me lo imagino a la vista de las paparruchadas de las que lo proveen -que buscan el buen humor en las endorfinas, le dicen-, y él luego retuerce escribiendo y echando los dientes, como si las endorfinas, las pobres, tuvieran la culpa de que a él se le quede morcillona.

El hombre, en su contrariedad de anacoreta a palos, no distingue un lechón de un sanonofre; se inventa un ascetismo para gordos con espiritualidad y todo; y hasta proclama su fe en que los que corren no comen, no gozan y no juegan con sus hijos, aparte de no poder follar, como él, pero por culpa de las endorfinas.

"El alma y el cerebro, la jerarquía y el rigor, el amor y sus muchísimas formas de darlo", dice. O sea: no duerme porque se ahoga y piensa el infeliz que los demás tampoco.

 

 

 
 

Tags: Periodismo defensivo

ImprimirCorreo electrónico

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

0
0
0
s2smodern

¡Esquirols o morir!

¡Que impere la Raza!