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Viernes, 20 Junio 2014 06:45

Devociones

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Hoy, de vuelta a casa, me he parado a recitarle una letanía a la pella de barro -"eso de ahí son los ojitos y aquello es la boquita"- que representa a la obrera sevillana en el homenaje al movimiento obrero en la plaza del Primero de Mayo, en la esquina del Canódromo. La obra, de autor desconocido, tiene su mérito -y grande-, pero tendría que ser también un homenaje a los comboys de una peseta y a los que hacen proyectos contrarreloj yy a última hora.

—Deja ya de darle vueltas. Coges la pella como esté, la pones en el mostrador del registro y que te sellen la copia.

La verdad es que la estatua no me gusta mucho, pero, para gustos, los colores. Y no digo para devociones. Señor, he escrito estatua y tendría que haber escrito imagen, sevillanamente. Porque yo, allí -lo juro, lo juro, lo juro-, he visto a un jipi depositar una lata con flores y plantarse a sus pies, todo lo de abajo, en actitud devota. Los datos de paro de los Tres Barrios, Juan XXIII y Su Eminencia serán los que sean, pero no serán por falta de ternura ni de fe.

En fin, que al pasar por la pella me he acordado de Niccolo Tommaseo, il Cagalibri de Campo Santo Stefano en Venecia, otro que no se aguanta de pie, al parecer.

 

 
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