Yo.0

Sebastián Moncada

Sebastián Moncada

Sábado, 02 Junio 2018 19:35

Te doy una canción

 

Cómo gasto papeles recordándote.
Cómo me haces hablar en el silencio.
Cómo no te me quitas de las ganas
aunque nadie me vea nunca contigo.
Y cómo pasa el tiempo
que de pronto son años
sin pasar tú por mí
detenida.

Te doy una canción si abro una puerta
y de las sombras sales tú.
Te doy una canción de madrugada,
cuando más quiero tu luz.
Te doy una canción cuando apareces
el misterio del amor,
y si no lo apareces no me importa:
yo te doy una canción.
 
Si miro un poco afuera, me detengo.
La ciudad se derrumba y yo, cantando.
La gente que me odia y que me quiere
no me va a perdonar que me distraiga.
Creen que lo digo todo,
que me juego la vida,
porque no te conocen ni te sienten.
 
Te doy una canción y hago un discurso
sobre mi derecho a hablar.
Te doy una canción con mis dos manos,
con las mismas de matar.
Te doy una canción y digo Patria
y sigo hablando para ti.
Te doy una canción como un disparo,
como un libro, una palabra, una guerrilla,
como doy el amor.
 
                      Silvio Rodríguez
Sábado, 05 Agosto 2017 18:46

Luna de agosto

Luna de agosto

 

Te asomas nerudiana cada luna de agosto
al paisaje de arenas donde estoy confinado.
Un atisbo imperfecto de desmemoria blanca,
nebular, por el límite rosado del crepúsculo.

Escalas cada tarde de luna, pasajera,
vibrante con la brisa que viene del Poniente,
a coronar la noche, a habitar mi destierro,
a aplacar el lamento abisal de las olas.

Y observas los naufragios y alumbras sus vestigios.
Descifras inscripciones. Te bates en recuerdos
de cuadernas ajadas contra el paso del tiempo.

Después, con una estela de plata zigzagueante,
traspasas los confines nocturnos del océano,
te viertes en su lecho de piedras y cristales.

Lunes, 28 Mayo 2018 19:54

Pablo, Irene y la parcela

Hacienda NápolesPablo Iglesias e Irene Montero han saldado el plebiscito del chalé con un 7 a 3 a favor de la felicidad, de sus procesos personales y de sus consecuentes ocurrencias. Tachamos los chalés de hasta un millón de euros, arriba o abajo, de la lista de cosas que diferencian a la gente de la casta. Ya veremos qué hacemos con el Dacia, tan modesto y tan por debajo del nivel "gente" (la gente se permite un Renault y a veces más), y si aguanta o no ese trasiego diario de curvas hasta Galapagar.

El resultado es muy claro a su favor, no cabe duda, pero no puede ser peor. Por una parte, queda muy lejos de la buscada mayoría de apisonamiento y expiación, porque que te quede el 32 por cierto de mácula en la dignidad, que es lo que dijo el bocazas que se probaba con el plebiscito -"sometemos nuestra decisión a las bases para que ellas y ellos decidan si seguimos siendo dignos"-, no es poca cosa. Yo no sé en dignidades, que se presumen blancas, pero en camisas, con una mancha del 32 por ciento, tiras la camisa.

Por otro lado, el resultado arrastra definitivamente a Podemos en la triste y previsible inercia de los partidos politicos personalistas con liderazgos hipertrofiados, íntimamente determinada por los procesos particulares de los líderes, ora sí, ora no, ora dicto esto, ora tuiteo lo otro, ora hago lo contrario, ora pongo la polla encima de la mesa.

Ya veíamos que Podemos era, es, un conglomerado imposible de izquierdas de toda laya, aglutinadas, más o menos precaria y tácticamente, en torno al magnético carisma de los líderes del centrífugo núcleo irradiador, especialmente de Pablo Iglesias, y sometidas lógicamente a sus bandazos y culebrones, aunque esto es bonito. Ahora se presentaba la disyuntiva inesperada de tener que elegir entre seguir languideciendo en el estatus conquistado o arriesgarse a una contestación ejemplar y catártica, a la inédita y revulsiva demostración de largar a estos dos, pero la masa, ante el miedo al vacío, ha impuesto su pragmático voto de cariño y gratitud a Pablo e Irene. Que "ya a va ser maduro", ha dicho al cabo, contrito y respirando, el nuevo centurión: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa". Dispuesto, eso sí, a seguir dando volantazos y paletadas a las perspectivas de la izquierda. Que "toma nota", ha dicho también como quien entiende el mensaje, y esto suena chungo, ¿eh, Kichi?.

A mí me la trae floja el chalé de Galapagar, esa es la verdad. Yo conozco a mucha gente con chalé y parcela en Castilblanco o en La Rinconada, lo que viene a ser lo mismo y anuncia la misma querencia, pero a un nivel low cost y sin papeles. En las fotos, además, no aprecio gnomos de yeso, que me habrían matado, y solo la piscina me resulta inquietante, imposible de representar en la cabeza sin el burbujeo siniestro de un hipopótamo al más puro estilo de la Hacienda Nápoles, hoy parque temático. Prefiero las albercas remasterizadas de mis amigos, que son más... "de la gente". Pero soy condescendiente y comprensivo con la compra, y comparto vividamente la opinión de Escudier sobre el subidón de irracionalidad que acontece en la adveniente paternidad, sobre su descolocadora grandeza, sobre su idealización y sobre las gilipolleces que se perpetran a la luz del juicio perturbado. ¡Yo también les deseo lo mejor! Que disfruten montando sin instrucciones un cortacésped comprado en e-Bay; que aprendan de pastillas de cloro por litro de agua, de mantenimiento y de electricidad de la depuradora; que disfruten de las palizas dominicales de desbroce con sombreros raídos de paja; que crezcan y maduren -aún más y sin queja- en la convivencia con los bichos del campo; y que saboren el pisto de tomates, puerros, berenjenas, calabacines y pimientos ecológicos ganados con su sudor. Ahora bien, votarlos, lo que se dice votarlos, es algo que consideraré el día que hayan dado por entregados a la selva dos mil metros de parcela; cuando la casita de los invitados se haya convertido naturalmente en el trastero de cosas inservibles, incluyendo el proyector musical nocturno de estrellitas de los bebés y el CD de Paco Ibáñez en el Olimpia; y cuando la piscina sirva ya de estanque de ranas. O sea, cuando los presienta en la suerte de "la gente normal con chalé y parcela".

Se ha leído también mucho estos días (y se va a seguir leyendo para los restos) sobre la "hipocresía" de Iglesias, y a ver quién explica a la gente que no es hipocresía, sino más bien un oportunismo ideológico pero de convicciones sinceras en cada momento, un niñateo moral cargado de significaciones y de verdades como puños, como la del ático de Luis de Guindos o la del gobierno amurallado de las éliites. Pablo Iglesias es, sin duda, listo y carismático, y entrena sus dones. Manifiesta a veces tics de frikis y tontos de baba, pero los descarta uno a la voz interior de "No puede ser, no puede ser, no puede ser". Lo que le pasa es que, al igual que uno se trastorna en gilipollas cuando va a ser padre, también perservera como gilipollas mientras es joven. Por eso, jóvenes como hemos sido y como han sido ellos hasta madurar definitivamente anoche, veo normal y hasta reconozco como propias algunas de las gilipolleces de niñatos que han estado largando y practicando con asiduidad Pablo, Irene y otros tantos al frente de Podemos y sus taifas.

Los procesos "políticos" personales tienen estas cosas y son inevitablemente dialécticos, cargados de contradicciones, como todos los procesos personales, o eso creo, y eso he vivido y eso vivo: tesis, antítesis, síntesis. Tenemos que recordar los nuestros, amigos, desde que nos resistíamos a subirnos en el AVE, signo de despilfarro capitalista y burgués, hasta hoy, cuando protestamos porque el coche que nos toca no tiene toma de corriente. Por no hablar de mayores mantas que nos hemos liado en la cabeza. Pero precisamente por eso, por mí, por mi condición, no confío en la política, ni alta ni baja, hecha por gente joven. Si una cosa, será que hay que llegar vivido a la política para poder aportar algo diferente: visión, sentido, experiencia arraigadas, aunque tampoco crea que estas cosas sean algo que los años aporten inevitablemente.

Nada quita, sin embargo, que el proceso político personal de Pablo Iglesias, como el de tantos dirigentes de Podemos, me parezca inocultable, decepcionante y aceleradamente previsible. Tienen derecho, claro, como nosotros, que también hemos pasado del engagament popular y la conciencia de clase definitiva a la conveniencia del adosado, primero de los tres signos del descrédito de la moral de izquierdas y de la degradación y el envejecimiento militante, junto con el reconocimiento de la socialdemocracia como límite político en la institucionalidad burguesa -el tercero- y el descubrimiento de la gastronomía gourmet -el segundo-. Exactamente como nosotros, amigos, aunque eso sí, en tres semanas, coño.

Y ahí que teníamos a Pablo Iglesias enarbolando antier de nuevo la vieja bandera de la encarnación barrial. Y a Lorena Ruiz-Huerta, de Anticapitalistas, reclamando hoy "un nuevo código ético sobre el estilo de vida de sus miembros". "El estilo de vida", joder. "El estilo de vida 2.0". Y a Kichi largando barrenos de dinamita: "Lo importante es no parecerse a la casta". Y a Montero reivindicándose: "Mi padre es un modesto mozo de mudanzas". Y a Monedero zozobrando, largando paridas y señalando la inopia de la gente que se ha quedado con las convicciones en carne viva: "No se lo pongáis fácil a los poderosos". ¿Y nosotros? Ay, nosotros, qué mal rollo y qué mala conciencia, a nuestra edad, cuando ya lo habíamos superado y habíamos aprendido a querernos tal y como somos. Ay, nosotros.

Eso sí que no se lo perdonamos, no nos lo perdonamos. Ni eso ni las gilipolleces de niñatos. 

Domingo, 27 Mayo 2018 10:18

Juego de tronos

Por cambiar de tema... Siguiendo la recomendación de algunos amigos, he terminado de ver -como Dios manda y en actitud devota- las seis temporadas de Juego de Tronos. Entonces, mientras musitaba lo de ¡Ya, por fin! y meditaba distraídamente con el mando en la mano apuntando al techo, he reparado en que han añadido la séptima. Y la he visto también.

A veces tiene diálogos interesantes, vale. A veces representa disyuntivas interesantes, vale. Tiene guionistas potentes, vale. Me pido fan de Cersei Lannister, vale. Me ha gustado el personaje.

Punto, aparte y pausa.

Bueno: Juego de Tronos.

Para los que no la habéis visto, cien por cien recomendada. En serio. No seáis carcas. Mirad a Monedero. Le preguntaron si veía Juego de Tronos y respondió ¡Uf, no!. ¿Queréis terminar vistiendo chalecos grises como Monedero? No, ¿verdad?. Entonces vedla y no la dejéis en la segunda temporada ni nunca, hasta el final. Lo mejor va a empezar siempre justo ahí, cuando decidáis dejarla. ¿Os la vais a perder? Anda ya. Es una serie que hay que ver para poder seguir la política actual sin quedarse pez, para poder deconstruir una narrativa referenciada en la adecuada ética distópica.

Tiene partes insufribles, es verdad, muchas, pero está bien hecha y es entretenida. Lo pasaréis bien. Trata de un grupo de guapos que se disputan un trono. Entonces, a veces se enfadan entre ellos y se cortan partes: las cabezas, las manos, las pollas, según la suerte. Lo siento, lo sé, está feo lo de las pollas, pero es así de descarnado todo... No, no, porque ellos dicen "vergas", que es a la vez más fino y más cimarrón... Y esta es una de sus claves: la violencia y el sexo descarnados pero finos, como la acción directa de Omnium Cultural.

Está ambientada en una especie de Medioevo -palabra que por siempre me retrotraerá al impenetrable libro de Eugene Garin- idealizado, fashion, mítico, intemporal, fabuloso y disparatado, con enigmas por doquier -grabados, jeroglíficos, gestos, poses- que significan cosas, como guiños a los seguidores inteligentes.

A mí las series de ficción de esta clase siempre me han echado para atrás. Es aparecer un dragón, un gnomo o un árbol que habla, y tirarme yo ya al suelo voluntariamente a morir. Pero esta la he visto entera, ¿eh? Esta es diferente. Os lo digo yo. Los que tenéis dudas: vedla. En serio. No os quedéis solos en el mundo. Si hasta Monedero la ha visto ya.

Lunes, 30 Octubre 2017 10:09

Miguel Hernández

Miguel Hernandez (30 de octubre de 1910, Orihuela)

Adelanta, español, una tormenta
de martillos y hoces: ruge y canta.
Tu porvenir, tu orgullo, tu herramienta
adelanta.

Sábado, 04 Noviembre 2017 09:53

Izquierda merengue

¿Pero cómo me atrevo a seguir opinando después de lo anterior? No, no, no. Estoy silente y en proceso de búsqueda personal. Pero solo para decir desapasionadamente que la andábamos buscando el otro día; y que he aquí ya al simpatiquísimo Íñigo Montoya, más basista que nunca, y su izquierda disidencialista y de proyecto nacional español. Juventud, madrileñismo, madridismo y kénosis leninista para una izquierda sin justo medio: "Un partido progresista que no reivindica la identidad nacional no es útil". Ea, y a seguir dando palos de ciego, que yo me regreso a mi retiro.

 

Martes, 31 Octubre 2017 09:41

Coño, que si duele

Terrence Gene Bollea, conocido como Hulk Hogan en los cuadriláteros, es una de las grandes leyendas del wrestling, el pressing catch. A principios de los 90, en una entrevista concedida con ocasión de uno de sus incontables triunfos por KO, un plumilla cándidamente racionalista trató de hurgarle en la virtualidad de la lucha al estilo Slam Bang: "Coño, que si duele", contestó. "Todo parte de un guión, es verdad. Pero es difícil y a veces te lastimas... A veces incluso te encabronas".

Yo no había visto en mi vida un combate de pressing catch, porque a mí las hostias me gustan como panes, como sabe todo el mundo. Hasta ahora, cuando debo admitir que resultan la mar de entretenidos. ¿Usará The Great Puigdemont su verbo electrificador? ¿Empleará Mister Rajoy sus superpoderes paralizantes? ¿Saltará al ring The Evil Oriol? ¿Se encalomará a la espalda del primero que pase por delante The Roman Falangist Rivera? El espectáculo no ha carecido de emoción, la verdad.

El pressing catch es pura simulación y se nutre de actos de fe, dicen sus detractores amantes de las cosas vividas y auténticas. Vale, pura simulación: y qué. Cualquier novela, cualquier película y Juego de Tronos son actos de fe, ni más ni menos que el processing catch. Con su guión que nunca lleva la sangre al río, su salsa de tomate y sus guionistas; sus actores, las estrellas, los principales, los secundarios, los inflitrados en el público; su claque profesional; su público entendido, su público entregado, sus creyentes, sus incautos y los que pagan la entrada religiosamente; sus pasiones contenidas y sus pasiones desatadas.

O sea, que qué hará Maza Maza. ¿Conseguirá neutralizar la estrategia de los hells, será descalificado por sus artes amañadas o implosionará in extremis? ¿Conseguirán The Brothers Jordis deshacerse de la llave? ¿Castigará el ninja Bald Romeva a diestros y siniestros con un nuevo Sayonara sushi? El horror, el horror, el horror.

¿Y ese del público? El Delmonyo Rojo. ¿Quién coño es y qué está haciendo el Delmonyo Rojo?

Domingo, 27 Mayo 2018 09:23

Quién se acordaba de ti

El inmenso poema de Jesús Munárriz en la inmensa voz de Rosa León. Que se me apetecía deletrearlo de nuevo.

¿Quién se acordaba de ti
en la batalla del Ebro?
¿Quién serías tú, Carmela,
cantada en la voz del pueblo?
¿Qué miliciano te amó
y fue dueño de tu cuerpo?
¿Quién se acordaba de ti
en la batalla del Ebro?
Ay Carmela, ay Carmela...

¿Dónde has estado, Carmela,
oculta todo este tiempo?
¿Por qué se calló tu nombre
y se enterró tu recuerdo?
¿Qué ha sido de ti, Carmela,
en medio de este silencio?
¿Dónde has estado, Carmela,
oculta todo este tiempo?
Ay Carmela, ay Carmela...

¿Estás viva todavía
o te has muerto en el destierro?
¿Pudiste escapar entonces
o te quedaste aquí dentro?
Preguntas y más preguntas
que se va llevando el viento;
el mismo viento que entonces
desordenaba tu pelo.
Ay Carmela, ay Carmela...

¡Ay Carmela, la de España!.
¡Ay Carmela, la del Ebro!
Tu delito fue soñar
y despertar de aquel sueño.
Pero tu nombre ha quedado
en la canción de tu pueblo.
¡Ay Carmela, la de España!.
¡Ay Carmela, la del Ebro!
Ay Carmela, ay Carmela...

 

Lunes, 01 Enero 2018 14:44

Os votos, de Sérgio Jockyman

La imagen del ejemplar del periódico Folha da Tarde del 30 de diciembre de 1978 restituye al escritor brasileño Sérgio Jockyman la autoría y adaptación del inmenso poema "Os votos", escrito en prosa originalmente. Atribuido sospechosamente a Víctor Hugo, las trampas y los bulos de Internet enredan a veces hasta a los suplementos culturales de algunos diarios de primer nivel, que llegan a transcribir el texto y a citar hasta las inexistentes fuentes originales, ay: "Je souhaite premier amour, et aimer, être aimé trop..."

Pues no: Sérgio Jockyman.

Os votos (Sérgio Jockyman, 1978)

Porque deseo, primero, que ames; y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, olvides pronto; y que, olvidando, no guardes rencores.
No deseo que sea así, pero, si es, deseo que sepas ser sin desesperar.
Deseo también que tengas amigos; y que, incluso siendo malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles.
Y que puedas confiar en, por los menos, uno de ellos; y que, confiando, no dudes de su confianza.
Y, porque la vida es así, deseo también que tengas enemigos, ni muchos ni pocos, sino en la medida exacta, para que algunas veces te cuestiones tus propias certezas.
Y que, entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.
Deseo, además, que seas útil, no insustituiblemente útil, sino razonablemente útil.
Y que, en los momentos malos, cuando no quede nada más, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.
Igualmente deseo que seas tolerante, pero no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente.
Y que esa tolerancia no se transforme en aplauso ni en permisividad, para que puedas así servirles de ayuda.
Deseo que, siendo joven, no madures demasiado de prisa,
y que, siendo maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que, siendo viejo, no te dediques a desesperar.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor, y es necesario dejar que fluyan dentro de nosotros.
Deseo, de paso, que experimentes la tristeza, no todo el año, ni un mes ni una semana,
sino apenas un día.
Para que en ese día de tristeza descubras que la risa diaria es buena, la risa habitual es insensata y la risa constante es insana.
Te deseo que descubras con la máxima urgencia, por encima y a despecho de todo, ahora mismo si puede ser, o mañana por la mañana si no es posible ahora, que existen personas oprimidas, sometidas a la injusticia y a la infelicidad.
Y que están a tu alrededor porque tus ascendientes aceptaron vivir con eso.
Y que así seguira siendo entre tus descendientes si tú también lo encuentras irremediable.
Deseo que acaricies a un gato, que alimentes a un perro y oigas a un jilguero desplegar triunfante su canto matinal.
Porque de esta manera te sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla, por más ridícula que sea, y la acompañes en su crecimiento día a día, para que descubras de cuántas vidas está hecho un árbol.
Deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que, por lo menos una vez al año, pongas una parte de ese dinero frente a ti y digas: Esto es mío.
Solo para que quede claro quién es el dueño de quién.
Deseo también que seas austero, no completamente austero, ni obsesivamente austero, sino racionalmente austero.
Para que esa austeridad no te impida disfrutar cuando el exceso sea oportuno.
Deseo también que ningún ser querido se te muera, por él y por ti. Pero si muere alguno, deseo que puedas llorar si sentirte culpable, sin sufrir y sin lamentarte.
Deseo por fin que,
siendo mujer, tengas un buen hombre,
y que, siendo hombre, tengas una buena mujer.
Y que os améis hoy, mañana, después, al día siguiente, más de una vez y nuevamente, desde ahora mismo hasta que acabe el año.
Y que, cuando estéis exhaustos y sonrientes, os sobre todavía amor para volver a empezar.
Si todo eso sucede, no tengo nada más que desear. 

 

Jueves, 23 Febrero 2017 11:33

Sebastián Moncada

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